MI MADRE, MI CAMINO HACIA EL AMOR INCONDICIONAL



Hace unos días se cumplieron 10 años desde que Isabel, mi preciosa madre, dejó su cuerpo en la Tierra.

Pero solo hace 2 años que estoy por fin en paz profunda con ella.


Mi relación con mi madre en vida era intensa, llena de un amor enorme aunque rico en matices, con un subsuelo emocional sembrado de contrastes: por un lado gratitud inmensa y admiración, pero también dolores-hachazos por carencias y nudos de sentimientos enrevesados que yo no sabía expresar.


Nos queríamos profundo profundo… pero explotábamos en discusiones y enfados con mucha frecuencia también… Sinceramente, no creo que exista una relación madre-hija/o fácil.


¿Cómo no señalar con el dedo como responsable a quien era “responsable” de ti cuando eras pequeña?


Pero… ¿cómo acusar, cuando tú tenías que aprender esas lecciones vitales que te facilitó esa persona, y que son pactos sagrados entre almas antes de encarnar?


¿Cómo comprender lo complejísimo que es Todo, sin explicaciones ni manual de instrucciones en aquel momento?


Mi madre eligió un recorrido de vida muy complicado, y las dentelladas y zarpazos que vivió hicieron que deshabitara partes de ella, que quedaron tras una puerta cerrada. Como un precioso y fuerte rosal podado por dolorosas experiencias, que creció y floreció dejando diversas "ramas fantasma" sin brotar.


Yo era una niña que traía dolor y heridas de otras vidas: no se lo puse fácil.


Ambas teníamos karma en común que resolver… y, si hay enseñanzas pendientes de otros tiempos, prepárate a recibir “de nuevo” la sensación de un puñal en el corazón.

Sé que mi madre me dio todo-todo-todo cuanto pudo y supo… y a pesar de ello, mi “niña y adolescente internas” se sintieron demasiadas veces miserables y abandonadas. Luego aprendí que esta vibración la traía de antaño y que se avivó en esta vida como era de esperar, para poder enfocarme en encontrar medicina para mi alma. En este planeta aprendemos por contraste.



Ella partió un mediodía soleado, en nuestra casa. Cruzó el puente Hacia El Otro Lado mientras sosteníamos sus manos, tras una larga enfermedad que fue una gran maestra, el “bofetón divino" para despertar, amar, e iniciar un camino de liberación y sanación para recordar en cuerpo y alma Quienes Somos.



🍃El PRIMER AÑO de su muerte lo pasé en doloroso duelo, echándola muchísimo de menos, sintiéndome infinitamente agradecida por tanto recibido.


🍃El SEGUNDO AÑO empezó a salir una cólera ahogada hacia ella, cuyas raíces conectaban con vidas pasadas, que iba intentando apagar y equilibrar con recuerdos amorosos y comprensión.


🍃El TERCERO, el dolor y el resentimiento se hicieron con el cetro de mando… y me lo permití. Como el personaje de mi cuento “Arda Troya”, me permití vivir toda la ira que habitaba en mí. Me amé tanto como para ver lo que había en mi corazón sin intentan falsear o azucarar las emociones. Acepté mis sentimientos, sin censurarlos ni juzgarlos, sin sentirme mala hija, o una ingrata.


🍃El CUARTO, QUINTO, SEXTO Y SÉPTIMO fueron Años-Péndulo y Años-Montaña Rusa, venga a hacerme auto-terapias y sanaciones, venga a hablar con mi árbol familiar, devolver lo que no me pertenece, cortar lazos limitantes, hacer hoponopono, lavar mi veneno en todos los ríos que iba encontrando, trabajar mi responsabilidad, la aceptación y el perdón mutuo, hablar etéricamente con ella y con mi alma para reinterpretar las cosas, meterle luz a mis creencias y a mi memoria celular, recrear mi gestación para renacer por segunda vez…


🍃…HASTA QUE UN DÍA… cuando ya llevaba un tiempo tan tranquila y satisfecha conmigo misma, otra vez noté esa conocida punzada de dolor por lo vivido en el pasado…


Esta vez todo mi ser soltó un kilométrico suspiro…



✨Llamé etéricamente a mi madre y le dije:


–¿Sabes qué? Que me he cansado de buscar lo que está mal o lo que falta, y de tratar de arreglarlo.

Que te quiero, mamá.

Que tengo cien mil motivos para amarte, que estoy llena de ganas de amarte por encima de nuestra "enrevesada humanidad" y nuestras trabas.

He hecho todo-todo cuanto he sabido y cuanto he podido para conseguir estar en paz contigo, y por ello me siento en calma.


Decido que me rindo y ME ABRO AL AMOR que te tengo.


Te Amo por encima del pasado; por encima de toda limitación.

Abro ya las puertas de la presa de mi pecho, para que salga en cascada todo ese Amor hacia ti, sin frenos, ni peros ni excusas.


☀️Y en aquel momento el amor se expandió por mi cuerpo y atravesó las dimensiones que me separaban de mi madre.

Atravesó los velos, las capas… como el sol despeja las nieblas de las montañas.


💖Era lo último que me faltaba por “hacer”.

El AMOR INCONDICIONAL ES UN ABRAZO QUE CONTIENE AL OTRO. Lo respeta, lo honra, lo comprende, lo permite, lo bendice y confía en el mayor bien de lo que sucede, porque emana Fe de Amor, Fe de Vida.


Quería compartirlo hoy contigo, por si algo de mi recorrido te puede servir de inspiración o de bálsamo en tu propio camino.


Gracias Mamá, por traerme a este lado de la orilla del Amor.

Sé bien que estás conmigo mientras escribo estas palabras.



Un abrazo lleno, desde ese espacio que Todo Lo Conecta ✨



Myriam Aram

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