EL CHAL DE MIS ANCESTRAS



Llevo sobre mis hombros un manto de vida que pone tierra bajo mis pies, que me protege, que me sonríe, que me guía.

Llevo en mis hombros un chal tejido por mis ancestras, la aguja la enhebró la más anciana de todas ellas, pasando la invisible labor de madres a hijas.

Por cada hilo hay una historia, por cada lana una memoria, entretejidos con yemas suaves de pianistas, con dedos hábiles de buscadoras de remedios, con manos curtidas por la dura vida en los campos.


Cuando lo colocaron en mi espalda pesaba de dolor y de silencios, de ilusiones rotas de esas niñas que envejecieron sin poder cumplir sus sueños.