HABLA LA TIERRA


"... Gran Madre, este mundo me asusta a veces, es una rueda que no deja de girar, girar, girar… y me agota –te oigo decirme–. No puedo detenerme para descansar si deseo sobrevivir.

Y yo, hija mía, te respondo llamándote por tu nombre. Te hablo a través de la brisa que acaricia tu pelo, del olor a lluvia, de tu abrazo a los árboles… Te inspiro a que te tumbes sobre mis valles, mis senderos de tierra, mi hierba… y abandonándote sobre mi pecho sueltes y me des todas las cargas que ya no quieras.

"En el Oscuro Yin las desharé, esa es mi poderosa alquimia", te cuento en tus sueños. Recuerda que, si las vuelves a tomar, es así por tu propia voluntad. Que las llevarás contigo exactamente hasta el día que integres ese aprendizaje y decidas transformarlas.