El Conjuro


Si vas a hacer un conjuro –me enseñaron las ancianas–, limpia tu caldero con lavanda, salvia y romero.

Deja que su aroma te empape el alma y encuentra en tu corazón tu Deseo Sincero.

¡Las palabras han de estar vivas, niña!

Que salten de tus labios como baila el fuego.

Que el aire de tu mundo interno las impulse como velas de barco.